“DISCAPACIDAD INTELECTUAL Y EDUCACIÓN: SOMETIMIENTO, VIOLENCIA Y NORMALIZACIÓN”.

“Opresión”.

*Ponencia presentada por Sabina Itzel Hermida Carrillo en el “Tercer Encuentro Interinstitucional de Personas con Discapacidad”/ Universidad Autónoma de la Ciudad de México (CDMX), 28 de noviembre de 2019.

¿Qué es la discapacidad intelectual?

La definición más extendida de la discapacidad intelectual es la aportada por la Asociación Americana de Discapacidades Intelectuales y del Desarrollo, AAIDD8 (Luckasson y Cols, 2002) que permanece vigente en la actualidad con una ligera modificación que sustituye el término retraso mental por el de discapacidad intelectual.

La discapacidad intelectual se caracteriza por limitaciones significativas tanto en el funcionamiento cognitivo como en conducta adaptativa tal y como se ha manifestado en habilidades adaptativas conceptuales, sociales y prácticas. Esta discapacidad se origina antes de los 18 años.”

(Luckasoon y Cols, 2011)

El DSM-V9 asume las directrices de la definición de la AAIDD y define la discapacidad intelectual como “un trastorno que comienza durante el periodo de desarrollo y que incluye limitaciones del funcionamiento intelectual como también del comportamiento adaptativo en los dominios conceptual, social y práctico”.

Se deben cumplir los tres criterios siguientes:

A. Deficiencias de las funciones intelectuales, como el razonamiento, la resolución de problemas, la planificación, el pensamiento abstracto, el juicio, el aprendizaje académico y el aprendizaje a partir de la experiencia, confirmados mediante la evaluación clínica y pruebas de inteligencia estandarizadas individualizadas. Procesos cognitivos básicos: percepción, atención, memoria, pensamiento y lenguaje.

B. Deficiencias del comportamiento adaptativo que producen fracaso del cumplimiento de los estándares de desarrollo y socioculturales para la autonomía personal y la responsabilidad social. Sin apoyo continuo, las deficiencias adaptativas limitan el funcionamiento en una o más actividades de la vida cotidiana, como la comunicación, la participación social y la vida independiente en múltiples entornos tales como el hogar, la escuela, el trabajo y la comunidad. Conducta adaptativa.

C. Inicio de las deficiencias intelectuales y adaptativas durante el periodo de desarrollo. También existe la discapacidad intelectual adquirida por enfermedad, accidente, traumatismo o condiciones asociadas al envejecimiento.

Realidades de la discapacidad intelectual.

Las personas con discapacidad intelectual, son quizá el colectivo más sometido, violentado y discriminado en nuestra sociedad; históricamente se les ha minimizado, encerrado, vejado y maltratado de maneras inimaginables. Durante muchos años se les consideró como “ineducables” y se les negó el ejercicio de derechos.

La nueva forma de maltrato se llama: INCLUSIÓN.

Inclusión como política internacional, no como filosofía; la inclusión impuesta desde los organismos internacionales, manipulada e implementada a la mexicana. La inclusión como vía para la normalización, la estandarización y funcionalidad.

El mayor reto que enfrentan las personas con discapacidad intelectual, es la negación de la diferencia y los discursos “incluyentes” que siguen enfocados en “incluirlos” en una sociedad donde ya está todo establecido y se espera que sean ellos los que se adapten.

Se enfrentan a un sistema educativo basado en la normalización y en los estándares, que los somete a pruebas y exámenes únicos cuyos resultados son utilizados para demostrar “el rezago” en que se encuentra este grupo de la población; además de la creencia de que los ajustes razonables, las medidas de accesibilidad, el DUA y las adecuaciones curriculares son suficientes para que ejerzan su derecho a aprender y a participar.

¿A aprender qué? Lo que está establecido.

¿A participar cómo? De la manera en que está establecido.

Es así, como detrás del discurso incluyente, se esconde la negación de las diferencias individuales y colectivas, la homogeneización y la normalidad por encima de todo.

Decir que la discapacidad no existe está de moda, como también lo está decir que no se necesitan especialistas y que la Educación Especial debe ser eliminada porque está basada en patologías y diagnósticos, se dice que segrega, discrimina, es anticonstitucional y hasta del diablo; eso porque no se entiende el verdadero significado de la educación especializada y se hacen esfuerzos para negar que la deficiencia y la discapacidad existen y seguirán existiendo a pesar de las modas, políticas, enfoques y filosofías que se mandaten desde los organismos internacionales que han impuesto un modelo educativo neoliberal que apuesta por la eliminación de los grupos vulnerables.

Hago mención a la Educación Especial, porque es una disciplina indispensable para que las personas con discapacidad intelectual accedan al nivel Superior; aclarando que esta debe estar presente en todas las escuelas y no se reduce a las escuelas de Educación Especial o “segregadas”.

¿Cómo incluir a las personas con DI en las universidades?

El panorama es complejo ante un SEN que ha demostrado que sigue considerándolas “ineducables”.

Destaco lo dicho por un alto funcionario de la SEP a un grupo de padres de familia:

¿Para qué quiere un certificado de bachillerato, una persona con Síndrome de Down?

Es evidente, que no tienen intención de que lleguen al nivel superior.

La forma de lograrlo, es reconociendo y legitimando la diferencia, se requiere de un cambio de mentalidad, actitudes, prácticas y políticas; la intención, la disposición y la legislación no son suficientes.

Es necesario entender que no es el alumno quien debe adaptarse a la escuela, sino que es la escuela la que debe ofrecerle lo que el alumno requiere para su aprendizaje y participación; aprendizajes que no siempre están contenidos en los currículos oficiales y aprendizajes esperados establecidos en los planes y programas de estudio.

La escuela se ha olvidado de los aprendizajes significativos, del desarrollo integral y de las habilidades para la vida; centrándose únicamente en la enseñanza del español y las matemáticas; colocando en estado de indefensión a quienes requieren de otros contenidos, otras interacciones y otras experiencias.

Recomendaría partir del cuestionamiento ¿Qué quiere y qué necesita aprender el alumno?

Es urgente erradicar la idea de que la universidad es para quienes tienen “el nivel y las competencias” y entender que la educación es un derecho humano fundamental y que todas las escuelas, de todos los tipos, niveles y modalidades, deben abrirse a la diversidad, legitimando la presencia de todos los alumnos e impartiendo educación con equidad.

Se trata de incluir y no de simular.

“Teletonización de la Educación Especial”.

*Redacción Educación Especial Hoy.

La falsa filantropía en México.

El tema del Teletón causa polémica y hiere susceptibilidades en nuestro país, las críticas a una fundación “creada para ayudar a los más vulnerables”, no son bien recibidas y se interpretan como falta de empatía, poca solidaridad y hasta envidia. Pero ¿Qué hay detrás de Teletón y qué relación tiene con la Educación Especial?

Las respuestas están en la “Teletonización”, una problemática que afecta al sistema educativo y a todos los sectores relacionados con la atención a personas con discapacidad.

Hemos llamado “Teletonización”, al proceso mediante el cual el Estado se deslinda de su responsabilidad con la educación de las personas con discapacidad y con necesidades específicas de aprendizaje; estableciendo convenios y acuerdos con la iniciativa privada para que sean ellos los que se encarguen de proporcionarles servicios.

Significa una regresión al modelo asistencialista, donde a las personas con discapacidad no se les consideraba sujetos de derechos y la atención que recibían era un acto de caridad, filantropía y buenas intenciones.

El gobierno ahorra recursos al dejar de invertir en la Educación Especial, y la iniciativa privada gana clientes; los apoyos económicos proporcionados a 1 millón de personas con discapacidad serán empleados para cubrir parte del costo de los servicios que el sector público deje de proporcionar.

Fernando Landeros, se ha reunido en dos ocasiones con el presidente Andrés Manuel López Obrador, manifestando su interés de que el dinero de los apoyos que reciben las PcD, se gaste en la Fundación Teletón. Todo esto a pesar de que el presidente declaró durante su campaña:

“Menos Teletón y más responsabilidad del Estado”.

Desde los inicios de la Fundación Teletón, el Estado mexicano le ha destinado grandes cantidades de dinero en “donativos”; el 50% de los ingresos de dicha fundación provienen del erario, es decir: es dinero público que sale de los impuestos que pagamos todos los mexicanos.

El dinero destinado a esa “obra de caridad”, tendría que ser destinado a la construcción, mejoramiento y aumento en la cobertura de los servicios públicos de atención a las PcD; no es así, la estructura pública se desmantela poco a poco, mientras Teletón se fortalece. En algunos lugares, los CRIT son la única opción que tiene la población para recibir los servicios que el Estado debería proporcionar a todos; esta situación provoca que la misma población, defienda y apoye a una fundación, en lugar de exigir que el gobierno cumpla con sus responsabilidades.

La corrupción, lucro y evasión de impuestos de la Fundación Teletón, está ampliamente documentada y comprobada; detrás del discurso de “ayuda al prójimo” se esconden intenciones e intereses particulares de un grupo de personas que han encontrado en la discapacidad, el mejor negocio del mundo.

El proceso de teletonización no se da de un día para otro, se va construyendo y concretando de manera gradual, pasando desapercibido para muchas personas. En el SEN:

  • Se deja de invertir en el sector público, y se destinan recursos a la iniciativa privada, se deja de otorgar contratos definitivos al personal de Educación Especial (volviéndolos prescindibles en cualquier momento).  
  • Se reduce el campo de acción de esta disciplina.
  • Se limitan las funciones de los maestros especialistas.
  • Se desmantelan los equipos multidisciplinarios (Psicólogo, Trabajador Social, Terapeuta, Pedagogo, etc).
  • Se diluye la formación y se delegan cada vez más responsabilidades en el maestro frente a grupo.

Al mismo tiempo, se inicia una campaña de desprestigio a la Educación Especial, se activan mecanismos legales como el juicio de amparo, se modifican las leyes educativas y se utilizan los acuerdos y políticas internacionales para convencer a la población de que dicha disciplina “segrega, discrimina, excluye y no debe existir”. La idea es llegar a un punto donde puedan hacernos creer que la Educación Especial ya no es necesaria.

Organizaciones de la sociedad civil, grupos empresariales, medios de comunicación y supuestos defensores de los derechos de las personas con discapacidad, se agrupan y forman un frente común en contra de la educación pública; todo esto mientras planean e implementan estrategias para beneficiarse económicamente de la educación de personas con discapacidad y trabajan en convencer a las familias de irse a sus escuelas o instituciones. Dicho grupo, se asume como representante de todas las personas con discapacidad en el país (Movimiento Tres Doce y otros).

El Sistema Educativo Nacional, agudiza sus mecanismos de exclusión para orillar a los alumnos a desertar, al no proporcionarles la atención y las herramientas que requieren, los alumnos pasan a ser parte del mobiliario; el desencanto y la frustración obliga a muchos padres a buscar opciones en la iniciativa privada y condena a quienes no tienen recursos al aislamiento. Ejemplo de esto es lo que está pasando con los Centros de Atención a Estudiantes con Discapacidad (CAED), al gobierno se le hizo fácil dejarlos sin presupuesto, sumiendo a alumnos, padres y maestros en la desesperación e incertidumbre.

¿La alternativa? Que los alumnos de CAED vayan a las escuelas regulares, en las cuales, no se ha hecho mejora ni esfuerzo alguno para garantizar que reciban la atención que requieren. Simulación.

Otro paso importante es minimizar, confundir e intentar acallar las voces de maestros, padres de familia y alumnos inconformes; aplicar técnicas de coco wash para convencer a la población de que las decisiones tomadas son las mejores y cualquiera que se oponga es porque “no se siente capaz”, “está en su zona de confort”, “no tiene vocación”, “no se pone la camiseta” o es “antiderechos”.

La Educación Especial, se reduce al mínimo en el sector público, queda a voluntad de la disponibilidad presupuestaria y poco a poco se abona el camino para su eliminación total.

La manipulación de las políticas educativas internacionales y los tratados vinculantes como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, son la mejor arma para atacar a la educación pública. México, no es el único país que ha vivido o está pasando por este proceso, la ONU y la UNESCO, han declarado que la inclusión, resulta más barata y eficiente para los gobiernos.

La inclusión en México, es cuestión de dinero.

¿Te has preguntado por qué se ataca únicamente al sector público y no se toca a la iniciativa privada?