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El colectivo Educación Especial Hoy, defiende y destaca a través de esta plataforma, la importancia de la Educación Especial para la formación integral y desarrollo de las personas con discapacidad, permitiéndoles alcanzar el ideal de calidad de vida al que aspiramos todos los mexicanos.

Sobre inclusión, exclusión, lucro, imposición, derechos y “antiderechos”.

*Redacción Educación Especial Hoy

La batalla por la “inclusión educativa” de las personas con discapacidad, se asemeja a una cruzada donde el culto de moda, mayoritario, más popular y “políticamente correcto”, intenta imponerse a toda costa, demostrar su supremacía y eliminar a cualquier práctica o persona que se atreva a cuestionarlo o no acceda a formar parte de sus feligreses. Reflexionando y analizando la situación, los Derechos Humanos han sido lo menos importante en esta batalla por el dominio de las conciencias; al igual que en las cruzadas, estamos ante una guerra económica y de poder.

Un acto en apariencia sencillo, como respetar el derecho a decidir de padres y alumnos con discapacidad, parece imposible de aceptar, comprender y llevar a cabo; porque no puede existir otro camino ni otra verdad más que la promulgada por los “apóstoles de la inclusión”, fieles creyentes en los mandatos de la ONU, UNESCO, OCDE, BM y FMI.

Mientras esta batalla se lleva a cabo, las condiciones de vida de las personas con discapacidad en México no mejoran y enfrentamos retrocesos importantes en la atención educativa a este sector de la población.

Recapitulemos:

  1. Más de 3 millones de niños, niñas y adolescentes en edad de cursar la Educación Básica y con algún requerimiento específico de aprendizaje, se encuentran excluidos del Sistema Educativo Nacional sin que el Estado y los apóstoles de la inclusión se preocupen por ello.
  2. Los migrantes, adultos, indígenas, personas en situación de calle y personas privadas de su libertad con discapacidad, tampoco están en su agenda; su energía e intereses se concentran únicamente en demostrar que ellos tienen razón, que Educación Especial debe desaparecer y que nosotros somos los “antiderechos”, como nos han bautizado.
  3. Los servicios de Educación Especial, continúan en proceso de desmantelamiento y en muchas comunidades rurales o indígenas simplemente no existen; en esas mismas comunidades tampoco hay escuelas o las existentes están en condiciones paupérrimas e indignas; eso tampoco parece preocuparles, incluso pugnaron por la eliminación de la Educación Indígena, afortunadamente los legisladores no se atrevieron a tanto.
  4. Las brechas de discriminación, exclusión, deserción y acoso escolar, han aumentado; el discurso “integrador” y ahora el “incluyente” han tenido el efecto opuesto a lo que promulgan. El problema principal, es que se han mantenido en eso: en un discurso bonito.
  5. La formación de maestros de Educación Especial en las Escuelas Normales Públicas está a punto de eliminarse; situación aprovechada por una gran cantidad de instituciones “patito” para ofrecer todo tipo de especializaciones, maestrías, doctorados, cursos, diplomados y hasta planeaciones para la atención educativa de las personas con discapacidad o requerimientos específicos de aprendizaje. Por supuesto, avalados por la SEP, por una módica cantidad de dinero, te conviertes en especialista. ¿Complicidad, negocio y ganancias compartidas?
  6. La Secretaría de Educación Pública (SEP), parece no tener claridad sobre la diferencia entre Educación Especial e Inclusión Educativa; asumiendo a la segunda, “irónicamente” como exclusiva de las personas con discapacidad; la iniciativa para la Ley General de Educación (LGE), presentada por Morena y elaborada por la SEP, es evidencia de su confusión.
  7. Académicos, especialistas, expertos y maestros que en algún momento defendieron e hicieron grandes contribuciones al campo disciplinar de la Educación Especial; se han alineado con el discurso oficial y desde sus escritorios, niegan el derecho de quienes lo requieren, a beneficiarse de esta modalidad educativa. Bajo la bandera de los enfoques “críticos” y “anti-capacitistas” de la discapacidad, legitiman la moda inclusiva, la negación de la diferencia y la imposición. ¿Conveniencia?
  8. La educación para personas con discapacidad, ha entrado en la última etapa de Teletonización; de pronto, los grupos empresariales y medios de comunicación a través de célebres periodistas, han aumentado su interés por la inclusión educativa, pugnan por la eliminación de las “escuelas especiales” y la inclusión total.
  9. Que Mexicanos Primero, Fundación Azteca y el Movimiento Tres Doce, estén metiendo mano específicamente en nuestra modalidad educativa, no es casualidad, altruismo ni genuina defensa del derecho a la educación.
  10. Los ataques, se centran exclusivamente en los servicios públicos; las ONG’s, IAP’s, AC’s, fundaciones y otras instituciones privadas que ofrecen servicios educativos o laborales a personas con discapacidad, podrán seguir trabajando y cobrando tranquilos porque los “defensores del derecho a la inclusión”, no se van a meter con ellos y no los van a cuestionar. Para ellos, los servicios públicos de Educación Especial, son los únicos anticonstitucionales, segregadores y discriminatorios.
  11. La exclusión ha sido reconocida constitucionalmente, y la etiqueta de “excepcionales”, impuesta a los alumnos con necesidad de apoyos educativos especializados, ha sido ampliamente aceptada y celebrada; afirmándose que se trata de un término de Derechos Humanos.
  12. La responsabilidad de la inclusión educativa, está siendo colocada únicamente en el maestro, sin que la SEP explique con claridad de qué manera se llevará a cabo la transformación educativa que se han dedicado a anunciar con bombo y platillo . Seguimos y seguiremos en la simulación.
  13. El secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, decidió entregar la rectoría del SEN a la iniciativa privada mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador, afirma todos los días que “ya no hay corrupción ni compadrazgo en el gobierno”.
  14. La SEP, no ha realizado una consulta a las personas con discapacidad que asisten a las escuelas públicas y a sus familias; consulta que debe realizarse en los términos que establecen la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) y la Observación General N° 7 del Comité de Discapacidad de la ONU; si vamos a ser incluyentes, hagámoslo bien y de acuerdo a la ley.
  15. La Estrategia Nacional de Inclusión Educativa (ENIE), se centra únicamente en las personas con discapacidad que ya están dentro del SEN; excluyendo a las otras poblaciones en condición de vulnerabilidad y a los más de 3 millones de niños, niñas y adolescentes mencionados en el punto 1.
  16. Para la “construcción” de la famosa estrategia, también se excluyó a alumnos y padres de familia; la opinión de los maestros de Educación Especial y de Educación Básica, tampoco importa para la SEP; pretenden “consultarlos” cuando la ENIE ya está prácticamente construida. Otra simulación.
  17. Curiosamente, la problemática de Educación Especial, ha sido ignorada en todos los foros de análisis y discusión sobre la Reforma Educativa y las Leyes Secundarias, de todas las propuestas presentadas, la redacción demuestra que se retomó poco o casi nada. El poder de los grupos empresariales se impuso al deber y compromiso de los legisladores de la “Cuarta Transformación”. Ni un solo padre de familia o alumno con discapacidad participó en la última ronda de Audiencias Públicas.
  18. Únicamente un reducido número de personas no vinculadas al Movimiento Tres Doce, fuimos invitados a las mesas de trabajo para la construcción de la ENIE; ha sido una dura batalla contra decisiones que parecen haber sido tomadas hace mucho tiempo (recordemos que la propuesta ciudadana “Acceso Efectivo a la Educación Inclusiva”, fue presentada, recibida y avalada por la SEP, el pasado 20 de marzo). Es posible que algo cambie, es más posible que se trate de otra simulación; seguimos y seguiremos dando la batalla con argumentos sólidos.
  19. La SEP afirma que Educación Especial no va a desaparecer, sin embargo, el Secretario de Educación Pública, declaró que no hay presupuesto para esta modalidad ¿Nos dejarán morir por inanición?
  20. El modelo social de la discapacidad, está siendo usado a modo para eliminar o reducir al mínimo, la oferta educativa para personas con discapacidad a nivel público; el enfoque de Derechos Humanos y los ya en esencia excluyentes tratados internacionales, también fueron manipulados, trasquilados y reducidos a instrumentos para justificar el negocio y la imposición.

Habiendo repasado algunas de las problemáticas educativas (no acabaríamos de enumerar todas), nos preguntamos:

¿Cuál Inclusión? ¿Cuál respeto al derecho a la educación?

Imprescindible no equivocarnos; no estamos ante una defensa férrea del derecho fundamental a la educación y el bienestar, estamos ante un negocio lucrativo planeado, organizado e iniciado hace años.

La discapacidad vende y vende mucho.

En un artículo pasado, hicimos una crónica del proceso de desmantelamiento de la Educación Especial en México y de los intereses que hay detrás. También, hemos analizado de qué manera, la Reforma Educativa 2019 y las iniciativas para las Leyes Secundarias, se han alineado para favorecer los intereses de grupos empresariales.

El derecho a recibir Educación Especial en todas sus modalidades, fue borrado de la Fracción II, inciso F, de la iniciativa de reforma al Artículo 3o Constitucional, poco después de que Mexicanos Primero presentara su “propuesta” para eliminar a nuestra modalidad y a Educación Indígena. El dictamen en cuestión ya había sido aprobado en lo general y en lo particular por las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales; en el pleno de la Cámara de Diputados, no se aprobó ninguna modificación a dicho inciso.

También, es de llamar la atención, que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), ha sido omisa ante las quejas y advertencias sobre la violación a los derechos de las personas con discapacidad, no somos el único grupo que ha acudido a ellos para plantear la problemática educativa; su presidente y otros funcionarios han salido a cámara en eventos organizados por integrantes del Movimiento Tres Doce y la Fundación Teletón.

Imaginemos la cantidad de dinero que llegará a las instituciones de educación y asistencia privada si permitimos la reducción o eliminación de la oferta pública; imaginemos y recordemos que el Estado mexicano lleva años asignando recursos a fundaciones como Teletón y a las Orquestas Infantiles “Esperanza Iris” de Fundación Azteca; recursos que deberían ser invertidos en mejorar y crear servicios públicos.

Las situaciones arriba mencionadas, son de dominio público, sin embargo, han sido pocos los defensores de derechos humanos que se han pronunciado en contra de esa cadena de irregularidades y corrupción; desde este espacio les preguntamos:

  • ¿Acaso hay una escala de derechos que merecen ser defendidos y otros que no?
  • ¿Acaso el problema es que los afectados son los más pobres, los invisibles, los que nunca se han detenido a mirar?
  • ¿Acaso la violencia, imposición y maltrato a los alumnos de escuelas públicas y a sus familias, no es digna de su atención?
  • ¿Dar cumplimiento a rajatabla los designios de la ONU, es más importante que el respeto a la dignidad humana?

Cuándo se viola impunemente el derecho de las personas con discapacidad y sus familias a ser consultados, opinar y participar de las decisiones que les afectan directamente; cuando se lucra con la educación de uno de los grupos más vulnerables, y cuando se guarda silencio ante la injusticia ¿Quiénes son los antiderechos?

A estas alturas, es difícil afirmar que el presidente Andrés Manuel López Obrador, no está enterado de lo que ocurre en la SEP y de los vínculos de su Secretario de Educación Pública con aquellos que están tomando las decisiones en materia educativa ¿Debemos asumir la Teletonización como una omisión de la 4T, o como parte de su política educativa?

Al magisterio mexicano y a las familias, nos toca asumir una dolorosa verdad:

Fuimos engañados, la Reforma Educativa 2013 nunca se abrogó y la nueva llegó para arraigar aún más el modelo educativo neoliberal; la privatización de la educación es un hecho, y Educación Especial es la primera víctima de un negocio muy rentable.

También nos toca, defender la educación pública, a nuestros alumnos y a la Educación Especial.

Ante este panorama, y si tanto el modelo social de la discapacidad como el enfoque de Derechos Humanos; sirven únicamente para imponer, violentar, negar la diferencia, solapar el lucro y destruir las identidades colectivas; nos asumimos orgullosamente como #Antiderechos.

Enlaces de interés:

https://www.quintoelab.org/falsafilantropia/

https://educacionespecialhoy.com/2019/07/11/educacion-especial-en-mexico-cronica-de-un-desmantelamiento-anunciado/

https://www.gob.mx/sep/es/articulos/boletin-no-38-garantizara-gobierno-de-mexico-educacion-a-todas-las-personas-con-alguna-discapacidad-esteban-moctezuma-barragan?idiom=es

https://www.proceso.com.mx/385184/teleton-negocio-privado-con-fondos-publicos

Defender la Educación Especial en México: una tarea de todos.

*Redacción Educación Especial Hoy

La filosofía de la inclusión entendida desde su complejidad relacional y estructural, aplicada con sentido crítico en el ámbito de la educación pública de nuestro país, podría ser positiva en sí misma, ya que buscaría ir más allá de que el Estado reconozca y responda educativamente a sus diferentes poblaciones; es decir, de que su educación esté bajo el costo y conducción del sector público, a fin garantizarles este derecho humano fundamental.

El sentido crítico de la inclusión a la educación y en la educación, consiste, en identificar, estudiar y eliminar los diferentes dispositivos de dominación y opresión que obstaculizan la autodeterminación y el desarrollo singular de cada diferencia, pues de no ser así, de lo único que se pudiera hablar y discutir, sería de un mecanismo meramente técnico de absorción, donde cada vez más minorías fueran homogeneizadas legítimamente.

Ese mecanismo meramente de absorción, que poco, o nada tiene que ver con la noción “de educación inclusiva”, es llamado por Aldo Ocampo (2018) “fracaso cognitivo”, del que por lo menos, se identifican tres características que lo retratan:

a) La interpretación que hacen los investigadores de la noción respecto de la “educación inclusiva”, está erróneamente relacionada con sólo las formas epistémicas de la “educación especial”, obstaculizando así, la aproximación a su objeto deconstruccionista real; es decir: la inclusión NO ES un sustituto de la Educación Especial.

b) Expresa un conjunto de equívocos de interpretación sobre la comprensión del objetivo real de la “educación inclusiva”, haciendo énfasis en el adjetivo inclusivo, y como resultado de ello, se transfiere una carga semiológica que refuerza el equívoco de lo inclusivo como sinónimo de lo especial.

c) Como parte de los errores en la interpretación de los investigadores, se construye un mundo discursivamente diferente, al tiempo que, los problemas de discriminación, exclusión y marginación que se viven en la vida cotidiana, se agrandan y operan sobre estructuras desgastadas y afectadas por la crisis de representación.

El precepto de atención a la diversidad de la “educación inclusiva”, significa que los sistemas ponen en marcha diferentes estrategias y modos para que todos los grupos sociales, y cada persona en lo particular, además de tener acceso al sistema educativo -derecho a la educación-, encuentren en él, las formas y los apoyos para fortalecer sus identidades individuales y colectivas –derecho en la educación; y de este modo, con puntos de intercección, pero, con fronteras también bien delineadas, la educación toma distancia de ideas de estandarización, homogeneización, e imposición de culturas hegemónicas.

Así como una forma de concretar la inclusión para poblaciones originarias es la “Educación Indígena”, con la que se debieran fortalecer las colectividades, sus maneras de organización social y política, así como las construcciones del conocimiento no oxidentalizado; y, así como con la “Perspectiva de Género” se pretende incluir a hombres, mujeres y a todas las expresiones que retratan la diversidad sexual, y mediante la que se debieran romper las relaciones heteropatriarcales de poder; para concretar la inclusión en los casos de la población con discapacidad, se debe tomar en cuenta, transformar, ampliar e implementar la “Educación Especial”, cuya finalidad, sea garantizar la satisfacción de las necesidades específicas de aprendizaje de las y los estudiantes.

Hablamos entonces, de tres vertientes singulares o específicas que, con caminos y focos distintos buscan garantizar en el plano de lo real, el derecho a y en la educación desde la perspectiva inclusiva.

Sin embargo, algunos promotores de la inclusión en México, que se aventuran como los omnisapientes, ponen en evidencia sus “fracasos cognitivos” y su desconocimiento del tema de manera amplia, pues presentaron y avalaron propuestas relacionadas únicamente con las personas en situación de discapacidad; y peor aún, su reduccionismo les llevó a pensar que la Educación Especial es nada más la escolarización en espacios segregados, cuando en las realidades de nuestras escuelas de nivel básico no es así.

De este modo, con el impulso y apoyo de la Secretaría de Educación Pública (SEP), grupos empresariales, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, los diputados y senadores de la república,  aprobaron la “Reforma Educativa 2019” que retoma, muy, pero muy a la ligera, la noción de inclusión, y que de hecho, aplicando análisis del lenguaje o del discurso a lo aprobado, resulta más excluyente que si no estuviera.

Por un lado, en el inciso F de la Fracción II del artículo 3º Constitucional, se establece que la educación “será inclusiva”, limitando dicha cualidad a Accesibilidad, Ajustes Razonables y Medidas Específicas con el objetivo de eliminar Barreras para el Aprendizaje y la Participación (BAP); y por el otro, en el decimoctavo transitorio del mismo artículo, se precisa que “la Educación Especial en sus diferentes modalidades se impartirá en situaciones excepcionales”.

Así, la vinculación de lo inclusivo con lo excepcional, presenta dos nociones que semánticamente resultan  irreconciliables entre sí, pues, si tomamos en cuenta que para la RAE, “inclusión” significa “ser parte o formar parte de”, y que para la misma fuente, la “excepción” significa “exceptuando algo o a alguien”, se legitimaron dos categorías valorativas de ciudadanos: los meritorios de ser parte del Sistema Educativo Nacional, y los que, por diversas circunstancias no lo merecen.  

Aquí es donde caben varios cuestionamientos que deben ser respondidos por el Poder Legislativo:

  • ¿Así queremos orientarnos hacia la “inclusión” y la “justicia social”?  
  • Si en palabras simples la inclusión nos hace pensar que para todos todo, y que por obviedad, ello no significa lo mismo ni del mismo modo, ¿De cara a qué estamos?,
  • Si A todos los estudiantes que requieren de la intervención de educación especial los tendremos que categorizar valorativamente como excepcionales, ¿No es esto más excluyente y marginal?
  • ¿La ignorancia de quienes promueven la “Educación Inclusiva” de este modo, será genuina? O hay alguna intención de fondo que ha sido maquillada con el discurso políticamente correcto de “respeto a los Derechos Humanos”.

La defensa de la “Educación Especial”, no es una lucha profesional por la conservación del empleo, como pregonan muchos para justificar su “fracaso cognitivo”, ni una resistencia al cambio en el estado de las cosas, porque de hecho, urge repensar y reorientar la operatividad actual de esta modalidad educativa, con todo y los espacios que ciertamente, pero razonadamente, son segregados y responden a determinadas necesidades.

La defensa de la Educación Especial, pretende abonar desde un enfoque de derechos, que todas y cada una de las personas con discapacidad ejerzan su educación en el plano de lo real, pues, no basta tenerlos en cualquier escuela para decir que están incluidos y que se garantiza su derecho; y tampoco es suficiente, la transformación de las infraestructuras físicas educativas con rampas y canaletas para los bastones, pues ello, se queda en el ámbito de la accesibilidad y beneficia sólo a personas con discapacidades visual o motriz.

El trabajo escolar y curricular para estudiantes con discapacidad, implica la consideración de múltiples diferencias y requerimientos a los que el sistema educativo debe responder: características físicas, procesos cognitivos, métodos de enseñanza especializada, interacciones contextuales, entre otras que cambian de acuerdo a cada discapacidad.

Y finalmente, por ética profesional, debemos tener en cuenta y evitar la injusticia a la que se someterán a las escuelas y a los maestros frente a grupo, que de por sí han sido puestos en condiciones aúlicas paupérrimas, y que en la obligación de recibir a todos los estudiantes que lo soliciten (lo cual no está mal y se apega al enfoque de derechos) sin el acompañamiento de equipos multidisciplinarios para un trabajo corresponsable, su trabajo será tremendamente más exigente y serán evaluados con mayor severidad.

La defensa de la Educación Especial, tampoco debería corresponder únicamente a los profesionales que nos formamos en ello, ni al sector de personas con discapacidad y sus familias, pues, este es un asunto transversal que impacta en todos los niveles educativos en su generalidad.

Pese a que urge repensarla y reorientar su operatividad para trabajar de manera articulada y de mejor forma, defender la Educación Especial, es un acto de justicia social y educativa.

Pensar críticamente los “enredos” genealógicos de la Educación Inclusiva. 1/2

*Redacción Educación Especial Hoy

La comprensión de la estructura teórica, epistemológica y metodológica de la Educación Inclusiva, inscribe un terreno complejo y contingente, caracterizada por una nebulosa que afecta a los modos de aproximación de su objeto. Tradicionalmente, sus fuerzas analíticas y formas condicionales, han sufrido un efecto de sujeción a través de los modos epistémicos tradicionales proporcionados por la Educación Especial, consecuencia teórica que deviene en un doble fracaso cognitivo.

1. Expresa un conjunto de equívocos de interpretación sobre la comprensión del objeto auténtico de la Educación Inclusiva, enfatizando en el adjetivo ‘inclusivo’. Producto de ello, se ha transferido una carga semiológica que enfatiza en lo inclusivo como expresión de lo especial, focalizando su atención, en la incorporación de colectivos históricamente excluidos de diversos planos de la vida social, política, cultural y escolar, a las mismas estructuras gobernadas por las diversas expresiones del poder, asumiendo de esta forma, el proceso de inclusión como un problema técnico -absorción de grupos minoritarios-.

A pesar de inscribir el objeto en lo inclusivo, se observa cómo a través de éste, se han movilizado mediante de sus marcos disciplinarios disponibles, la búsqueda de sistemas intelectuales que permitan resolver diversos problemas vinculados a la justicia social y educativa, cristalizando un campo de la vagancia epistemológica. En efecto, el problema se reduce a la incapacidad de vincular saberes y recursos metodológicos que permitan leer el presente, evitando pensar en términos dicotómicos y asegurando condiciones de vida más vivibles.

La Educación Inclusiva es un fenómeno y concepto estructural y relacional, mientras que, en términos objetuales, expresa un carácter abierto, ambivalente, intersticial y post-disciplinar. En este marco, la inclusión, no es otra cosa que, un complejo y esperanzador campo de transformaciones, específicamente, de la gramática -formato- social, política, económica, ciudadana y escolar.

La ubicación de su objeto erróneamente en lo inclusivo, ha restringido el potencial deconstruccionista y transformacional que reclama este enfoque. De ahí, su carácter macro-educativo.

La construcción del conocimiento de la Educación Inclusiva forja un pensamiento alternativo de las alternativas que busca la creación de nuevos modos de lectura e intervención en la realidad -requiere de este modo, garantizar el surgimiento de una pragmática epistemológica-, evitando reproducir implícitamente un conjunto de valores y contenidos intelectuales que confirman bajo toda perspectiva, aquello que no es la inclusión.

2. El segundo equívoco persistente en la construcción de su conocimiento, se debe a los errores de aproximación de los investigadores a su objeto, contribuyendo con ello, a construir un mundo discursivamente diferente, al tiempo que, pragmáticamente, los problemas educativos se agrandan y operan sobre estructuras desgastadas y afectadas por la crisis de representación. La especificidad de la Educación Inclusiva, releva la incapacidad de los modelos teóricos y sus elementos conceptuales para leer el presente y, en particular, abordar multidimensionalmente, los fenómenos que son capturados en este dispositivo.

De este modo, se requiere de la proposición de una nueva gramática como forma de pensar lo educativo. En suma, requiere de un nuevo vocabulario para enfrentar la tarea educativa en el siglo XXI.

La necesidad de una nueva gramática, queda definida en términos de comprensión de las obstrucciones y de los ejes de dislocación que enfrentan los modos tradicionales de definir el sentido de la Educación Inclusiva, evitando apoyarse en los supuestos analítico-metodológicos sobre los cuales fueron organizados sus ámbitos de sustentación que, en la actualidad, se emplean como errores en la construcción de su conocimiento. Su estatus de pre-construcción, demanda la elaboración de conceptos y categorías que permitan develar la autenticidad de dicho modelo, al tiempo que fomenten la emergencia de un terreno fértil para hacer florecer dichas ideas, principios y categorías.

De lo contrario, el estudio de las condiciones de producción no tiene mayor relevancia que en un ámbito netamente teórico. Su propósito, consiste en crear cuerpos de saberes que constituyan una alternativa de las alternativas, propendiendo a una pragmática epistemológica para intervenir en la realidad. Se requiere entonces, avanzar en la creación de conceptos que permitan leer desde otros lugares la realidad, permitiendo reconocer como se organizan las estrategias que participan en dicha transformación, así como la creación de nuevos mundos.

La Educación Inclusiva no posee una teoría, más bien, se articula ininteligiblemente a través de un conjunto de discursos, disciplinas e influencias de naturaleza heterogénea. Por esta razón, es posible afirmar que, no presenta una estructura teórica clara, sino que, opera a través de un conjunto de sistemas de reproducción implícita de marcos conceptuales con incidencias diseminales.

Su epistemología (Ocampo, 2017) expresa un funcionamiento diaspórico, diseminal, heterotópico y post-disciplinar. Es una expresión de la constelación, la plasticidad, la permeabilidad, el movimiento, la relación y el pensamiento del encuentro. Configura una disposición histórica específica de verdad, integrada por múltiples disciplinas, métodos, objetos, influencias, territorios, discursos, objetivos, etc.

La naturaleza diaspórica de la Educación Inclusiva, no sólo permite acceder a la comprensión de los ejes de dispersión de sus saberes articuladores, sino más bien, reconoce a través de una análisis multiaxial, diferentes legados y memorias epistémicas, procedentes de campos disciplinares y discursos de naturaleza heterogénea. Todo ello, permite concebir su campo de producción en términos de dispositivo performativo, compuesto por vínculos intensos y heterogéneos.

El enredo de genealogías, se concibe como hebras de diversa naturaleza que a partir de determinados puntos de emergencias analíticas, pueden entrecruzarse o bien, deslindarse y derivar hacia otros rumbos, teniendo en algún aspecto coincidencias y anudamientos en torno a su objeto. En el caso específico de la Educación Inclusiva, estas, remiten a la identificación de una multiplicidad de centros de emergencia que tienen lugar al interior de una determinada periodización y gramática intelectual; evidenciando estrategias de aperturación y dislocación, convirtiéndose en una oportunidad relevante en la transformación del saber.

La comprensión de los enredos genealógicos, permite preguntarnos acerca de la naturaleza y la tipología de conexiones que pueden ser establecidas entre diversas disciplinas, discursos, métodos, campos y geografías epistémicas que, a través de su actividad científica, coinciden en algún punto con el objeto de la Educación Inclusiva, al tiempo que develan su carácter trans-científico.

Pensar analítica y metodológicamente sobre su enredo de genealogías, supone concebir cada una de las disciplinas y discursos que confluyen y garantizan su conocimiento, como diferentes géneros en común. La confluencia de sus disciplinas, métodos, objetos, teorías, influencias, etc., nunca expresa un funcionamiento armónico.

Es un terreno que presenta un determinado tipo de confluencias, donde cada marco disciplinario expresa un estatus de singularidad.

Los enredos genealógicos, se caracterizan por generar un interés común entre diversos métodos, objetos, teorías, influencias, disciplinas y discursos, los cuales intersectan en un punto particular y reclaman condiciones de legibilidad, respecto de la autenticidad del fenómeno en el que confluyen. Los campos de confluencia por lo general, presentan características diferentes del objeto de ensamblamiento del que participan.

De esta forma, el espacio de confluencia queda definido por elementos de naturaleza heterogénea, propiedad de la yuxtaposición de diversas posiciones de saberes y recursos metodológicos, “donde lo permitido y lo prohibido se interrogan de forma perpetua; donde lo aceptado y lo transgresor se mezclan imperceptiblemente” (Brah, 2011, p.240). En este espacio se debaten los mecanismos de pertenencia, proximidad y lejanía.

Los enredos genealógicos como categoría analítico-conceptual, no sólo alcanzan su expresión a través del movimiento, la interconexión, los entrecruzamientos, sino más bien, por la migración, la dislocación, la transmigración de saberes, conceptos, teorías, métodos, influencias y sus mezclas, dando paso a la proliferación de un nuevo objeto y saber. El espacio diaspórico (Brah, 2011), o la diáspora epistémica (Ocampo, 2016b), determina las condiciones de interseccionalidad del saber y sus posibilidades de transmigración derivados de distintas fronteras del conocimiento, para explorar los movimientos de saberes más allá de una simple condición de migración de sus elementos.

El saber auténtico de la Educación Inclusiva, es un saber en permanente movimiento, forjando un saber del presente, cuyas fuerzas analíticas se orientan a la transformación de todos los campos de la Ciencia Educativa, específicamente, intentando develar sistemas intelectuales que permitan construir un pensamiento alternativo para pensar y problematizar las alternativas en lo educativo. Entre sus principales desafíos, se observa la necesidad de avanzar en la cristalización de nuevas formas de teorización crítica, así como, trabajar en la identificación de las tareas críticas, específicamente, en términos epistemológicos, políticos y éticos, que enfrenta la inclusión en tanto mecanismo de transformación de la educación para el siglo XXI.

Ésta, debe ser entendida como un simple devenir de la educación, pues, la racionalidad que moviliza no es otra cosa que sentar condiciones analíticas, metodológicas que permitan iniciar una praxis educativa basada en la construcción permanente de justicia social. En Suma, la Educación Inclusiva, debe ser entendida como la movilización de nuevas racionalidades para comprender el aprendizaje, los modos de habitar la escuela, la escolarización, aprender a identificar y a intervenir en los obstáculos complejos que atraviesan a una amplia y extensa multiplicidad de estudiantes, antes que articular su tarea en sistemas de enmarcamiento que sitúan su función en términos de un problema técnico.

En cuanto a la construcción de su conocimiento, la Educación Inclusiva, no se encuentra fija en ninguna disciplina, sino más bien, viaja y se moviliza por diversas disciplinas, métodos, objetos, teorías, influencias, etc., tomando lo mejor de cada campo, con el objeto de someterlo a traducción –crear condiciones de legibilidad respecto de la autenticidad del fenómeno en análisis-, es decir, crear condiciones de legibilidad sobre cada aporte, con el propósito de crear un nuevo saber y objeto de conocimiento. Dos demandas teóricas complejas y contingentes.

Si bien es cierto, la configuración de su campo de producción es conformada por un amplio espectro de aportes y transferencias disciplinarias, la fabricación de su saber recure a la experiencia migratoria, a los ejes de movilidad y desterritorialización, a la ecología de saberes, a la traducción científica y a la examinación topológica. Todos éstos elementos, permiten afirmar que, la Educación Inclusiva es una teoría sin disciplina, puesto que, organiza su actividad científica en los intersticios de las disciplinas, extrayendo lo mejor de ellas, sometiendo dichas extracciones a traducción, y posterior creación de sus saberes auténticos.

Más bien, su actividad científica se orienta hacia la movilización de las fronteras de las disciplinas, apelando a la ruptura/actualización de sus límites, evitando caer en radicalismos, e invitando a rescatar lo mejor de cada marco con el objeto de fabricar algo nuevo. La Educación Inclusiva no puede ser estudiada sin referir a la noción de red, concebida como metáfora clave en la construcción y análisis de conceptos científicos.

Foucault (1985) sostendrá que, la red es un mecanismo de conexión entre diversos puntos que son capturados en una misma espacialidad. Ella, en este marco analítico, comprende una asociación imaginaria basada en una malla, tejido, un conjunto de elementos entrelazados de manera reticular.

Las condiciones de producción de la Educación Inclusiva, no logran ser fecundas en la medida que no emerja un nuevo terreno que permita hacer florecer las ideas que ésta comprensión epistemológica se plantea. Supone un vínculo de relación y conectividad entre el pasado y el presente, sin embargo, bajo ningún punto de vista se convierte en una borradura de lo anterior -marcos disciplinarios heredados-, tampoco conduce a la adopción de apriorismos simplistas, dirigidos a describir los errores que en el pasado pudieron tener lugar.

Más bien, centra su actividad en la legibilidad de dichas contribuciones en el presente de cada fenómeno. No se propone crear la base de lo nuevo, que sólo reúna diversas actividades conceptuales, epistemológicas y metodológicas, sino que, además, produzca un nuevo saber y objeto a través de un conjunto de intercambios.

Resumen de:

Ocampo, A (2018). Educación inclusiva: una teoría sin disciplina. Legados y recuperación de los saberes diaspóricos para una epistemología heterotópica. Pp. 4 – 10.

Tomado de: https://www.researchgate.net/publication/330968533_Educacion_Inclusiva_una_teoria_sin_disciplina_Legados_y_recuperacion_de_los_saberes_diasporicos_para_una_epistemologia_heterotopica

La inclusión de estudiantes con discapacidad visual, al Sistema Educativo Nacional.

*Víctor Santos Catalán

Para hablar de educación inclusiva con claridad, es necesario comprender cuáles son las características políticas y sociales que retratan nuestras realidades, clarificar algunas de las diferencias entre integración escolar y educación inclusiva como políticas de atención a la diversidad, vislumbrar las vicisitudes que enfrenta la inclusión en la actualidad, las dimensiones de donde debe partir un proyecto político educativo de tal envergadura, así como los retos que ésta requiere superar para una atención a la diversidad que resulte pertinente.
Abordar en la actualidad la noción de inclusión, requiere estudiarla y comprenderla desde su constitución compleja, pues como antónimo del concepto de exclusión, necesariamente, nos lleva a reconocer que América Latina se caracteriza por tener sociedades muy desintegradas y fragmentadas debido a la persistencia de la pobreza y a la gran desigualdad en la distribución de los ingresos, lo cual ha generado altos índices de exclusión (Blanco Guijarro, 2006, p. 1).

Dichas características políticas, sociales y económicas, han generado enormes problemáticas en materia educativa en el ámbito general, así como en el ámbito específico de la Educación Especial. En consecuencia, durante la década de los noventa, México junto con otros países del continente americano comenzó a implementar una serie de reformas en el ámbito de la Educación Especial, así como en la educación en general. Con ellas, las naciones pretendieron lograr el acceso universal de su población infantil a la educación básica y, de la misma manera, intentaron disminuir las desigualdades educativas y sociales existentes.
Antes de que se hablara de educación inclusiva, la Integración Escolar en México, se orientó hacia la incorporación de alumnos o alumnas en las escuelas de “educación regular”. Ya sea desde un inicio, o por que se les derivó de un Centro de Atención Múltiple (CAM), en ambas situaciones el trabajo educativo se basaba en el currículo de Educación Básica.

Cabe señalar que en México, la mayoría de los servicios de Educación Especial antes de su reorientación (1992 a 1999), contaban con currículos diferenciados para responder a las necesidades específicas del alumnado. La acción integradora, entonces, se presentaba en el momento en que intervenía Educación Especial para que los alumnos o alumnas accedieran a la Educación Básica en las escuelas regulares (Guajardo, 2009, p. 18).
A diferencia del enfoque integrador, al pensar en “educación inclusiva”, las situaciones problemáticas son responsabilidad del sistema educativo y de las escuelas como sus espacios más concretos y no así del alumnado, por sus características físicas o cognitivas.

En ese sentido:

El progreso de los alumnos no depende sólo de sus características personales sino del tipo de oportunidades y apoyos que se les brindan o no se les brindan, por lo que el mismo alumno puede tener dificultades de aprendizaje y de participación en una escuela y no tenerlas en otra (Blanco, 2006, p. 5).

Para algún alumno en situación de discapacidad, así como con cualquier alumno, con o sin discapacidad, otorgarle las ayudas o apoyos que requiere para facilitar su proceso educativo y su autonomía, tiene que ver directamente con el movimiento de la inclusión. Como señala Blanco (2006), la educación inclusiva, “representa un impulso fundamental para avanzar hacia la educación para todos, porque aspira a hacer efectivo para toda la población el derecho a una educación de calidad” (p. 5).
De frente a lo anterior, se entiende que la educación inclusiva debe iniciar por el proyecto político pedagógico, que necesariamente, arrope a todas las personas o grupos que por la situación de desigualdad estructural estén en riesgo de ser discriminados, marginados y/o excluidos del Sistema Educativo. No obstante, esto supone un proceso gradual y con el que estén de acuerdo las escuelas para facilitar su desarrollo. Asimismo, “…la educación inclusiva está comprometida con la inclusión social” (García, 2006, p. 6).
El surgimiento del concepto de educación inclusiva, cobra sentido en el reconocimiento de que se trata de un valor social, que alude a un derecho inalienable de la persona, libre de disquisiciones técnicas como lo están elderecho a la vida o a la igualdad (Echeita y Homad, 2008, p. 1; Echeita, 2013, p.113).

No obstante, existen algunas barreras que obstaculizan su ejercicio pleno, y al comprender que la inclusión inicia como proyecto político-pedagógico, deben de
ser eliminadas de manera prioritaria. Tales barreras son:

a. Barreras políticas. Son las que se relacionan con leyes y normativas contradictorias al enfoque de la inclusión; y que por lo tanto, permiten la discriminación y/o la exclusión.

b. Barreras culturales. Son las que se relacionan con ideas y pensamientos que no fortalecen los valores de respeto, dignidad e igualdad; pero que, son difundidas a través de los Estados Nación mediante sus prácticas cotidianas.

c. Barreras didácticas. Son las que se refieren a los procesos de enseñanza y de aprendizaje, con los que se determina qué aprender y cómo enseñar desde una perspectiva única (López como lo cita Cabero, 2009, pp. 66-68).

De acuerdo con la Convención para los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), impulsada por México en el 2006, todas las personas con discapacidad tienen derecho a recibir educación en un contexto incluyente, lo cual, significa que es impartida por el Estado y que están a la disposición todos los recursos de infraestructura física, apoyos personales, técnicos, metodológicos y didácticos que se requieren para el ejercicio pleno de este derecho (ONU, 2007, artículo 24).

Así mismo, la Observación General n° 4 del Comité para los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, señala que cada sistema educativo debe formar a los maestros especialistas que den respuesta pertinente a las necesidades de las personas con discapacidad; y a su vez, precisa, que es el propio sistema quien capacita a todos los docentes como elementos básicos para contribuir a la inclusión (ONU, 2016).

Y finalmente, la Observación General n° 6 del mismo comité, reconoce que sólo con los derechos a la accesibilidad y a los ajustes razonables para la atención educativa de las personas con discapacidad, se corre el riesgo de no respetar los derechos a la diversidad y a la diferencia, por lo que incorpora el derecho a las medidas específicas (ONU, 2018).

Sin embargo, la eliminación de la Licenciatura en Educación Especial como espacio de formación de maestras y maestros especializados en la atención a la discapacidad, representa un fuerte contrasentido al enfoque de la inclusión, pues el diseño de la malla curricular de la Licenciatura en Inclusión Educativa, queda totalmente carente de los conocimientos y habilidades que requiere el maestro especialista para la atención de la población con discapacidad.
Los y las estudiantes con discapacidad visual en escuelas de Educación Básica requieren contar con estructuras físicas educativas que les permitan plena movilidad; con ajustes razonables como: libros de texto en Sistema Braille o amplificados, alertas y señaladores auditivos, así como tecnología adaptada para el uso de equipos de cómputo; pero también, requieren de personal especializado con elementos metodológicos y didácticos que les permitan acceder al aprendizaje, y que estén en la posibilidad de implementar proyectos de transformación comunitaria que promueva la inclusión y la justicia social.

Los elementos indispensables que se requieren para la inclusión de estudiantes con discapacidad visual en el Sistema Educativo Nacional desde el enfoque de la inclusión, y que no se encuentran presentes en el plan de estudios 2018 son:

  1. Conocimientos en estimulación temprana para potenciar los sentidos que
    nos permiten relacionarnos con el mundo.
  2. Conocimientos para la enseñanza de actividades para la vida diaria, lo
    cual, contribuye al cuidado de sí mismo y fortalece la autonomía en la vida
    cotidiana.
  3. Enseñanza de escritura y lectura en Sistema Braille integral y estenográfico, pues el mero conocimiento de éste, no brinda los elementos metodológicos necesarios para ejercer la docencia.
  4. Conocimientos técnicos, metodológicos y conceptuales para la enseñanza de la orientación y movilidad, es decir, para el uso del bastón blanco como herramienta para el desplazamiento.
  5. Conocimientos para la enseñanza del ábaco Kramer, con el cual, fortalece los procesos de consolidación del pensamiento matemático.
  6. Conocimientos para la enseñanza de tiflotecnología, con la que personas con discapacidad visual profunda, o en condición de ceguera, logran acceder al uso de las Tecnologías para la Información y la Comunicación.

Si el Sistema Educativo Nacional, no garantiza el aprendizaje, desarrollo y participación plena de las personas con discapacidad; estará violando su derecho a la educación y validando la exclusión y la discriminación escondidas detrás de un falso discurso de “respeto a los derechos humanos”.

Sobre el autor:

Víctor Santos Catalán, es Maestro en Desarrollo Educativo por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y Licenciado en Educación Especial en el área de Discapacidad Visual por la Escuela Normal de Especialización (ENE) de la CDMX.

Débil visual de nacimiento, perdió la vista por completo entre los 19 y 20 años; miembro fundador del Colectivo Educación Especial Hoy, es orgulloso resultado de la Educación Especial y uno de sus más férreos defensores en México.

Estudió la Escuela Primaria en el Instituto Nacional para la Rehabilitación de Niños Ciegos y Débiles Visuales y tiene 1o años de experiencia como maestro en los diferentes servicios de Educación Especial en la CDMX.

Educación Inclusiva en México: muchas interrogantes y pocas respuestas.

*Redacción Educación Especial Hoy

La noción de inclusión que se ha introducido en muchas de las agendas internacionales y en sus sistemas educativos, pretende que cada uno de éstos garantice a grupos poblacionales que histórica y estructuralmente han sido invisibilizados, excluidos o vulnerados, el ejercicio pleno de su derecho a recibir educación.

Ello, quiere decir que la Educación Inclusiva es una cualidad fundamental y no un objetivo por alcanzar, y pensándolo así, son los Estados Nación quienes tienen que dar legítima cabida a estudiantes con discapacidad, indígenas, extranjeros, en situaciones de enfermedad y a otros.

Los sistemas educativos, son responsables de poner a disposición de estudiantes y sus familias las herramientas necesarias para que su tránsito por las escuelas cobre sentido de vida, lo cual implica tomar distancia de pretensiones economicistas que lo único que buscan es disminuir gastos y eficientar recursos.

En México, la Reforma Educativa 2019, estableció a la inclusión como uno de los principios fundamentales del Sistema Educativo Nacional; actualmente estamos en proceso de aprobación de las Leyes Reglamentarias en materia educativa, la discusión de la más importante de ellas, está planeada para el jueves 25 de julio.

La iniciativa presentada por la Secretaría de Educación Pública (SEP), para la Ley General de Educación, reconoce específicamente en su Capítulo VIII a la inclusión como principio fundamental, abordando a la Educación Especial de manera ambigua y confusa, despertando señales de alerta.

Respecto a la inclusión de alumnos con discapacidad o con necesidades específicas de aprendizaje, antes de pensar en Educación Inclusiva, el Estado mexicano debe resolver muchos aspectos estructurales que son adversos en las vidas de dichos estudiantes.

Por ejemplo:

  • ¿Cómo hablar de inclusión cuando la mayoría de familias que tienen algún integrante con discapacidad no tiene el dinero mínimo para llevarle a la escuela de manera cotidiana?
  • ¿Cómo hablar de inclusión cuándo se excluye a las personas con discapacidad y a sus familias de la toma de decisiones y de la construcción de la Estrategia Nacional de Inclusión Educativa?
  • ¿Cómo hablar de inclusión si el Gobierno Federal disminuye la matrícula los Centros de Atención Múltiple (CAM), y maestros especialistas, pero, a su vez, dona dinero y predios a fundaciones como TELETÓN?
  • ¿Cómo hablar de inclusión cuando se sigue entendiendo a la Educación Especial como segregadora y discriminatoria, y no como una disciplina fundamental para garantizar el aprendizaje y la participación plena de los alumnos con necesidades específicas de aprendizaje?
  • ¿Cómo hablar e inclusión cuando el único servicio educativo para personas con discapacidad a nivel medio superior (CAED), está en el abandono, al borde del colapso y no figura en las leyes educativas?
  • ¿Cómo hablar de inclusión si el titular de la SEP ha declarado que “no hay presupuesto para Educación Especial”?
  • ¿Cómo hablar de inclusión si la atención complementaria que requieren algunos estudiantes con discapacidad no es ofertada por el Sistema Educativo Nacional?
  • ¿Cómo hablar de inclusión si autoridades educativas y legisladores evidencian su reducida visión respecto a esta política?
  • ¿Cómo hablar de inclusión cuando muchas comunidades y pueblos aún no cuentan con escuelas o las que hay no cuentan con servicios básicos?
  • ¿Cómo hablar de inclusión cuando los enfoques en Educación Especial se han distanciado de aspectos terapéuticos que muchos estudiantes requieren?
  • ¿Cómo hablar de inclusión mientras se niegan las diferencias individuales y el modelo educativo se basa en la normalización de dichas diferencias?
  • ¿Cómo hablar de inclusión si la cantidad de niños y niñas dentro de las escuelas de Educación Básica rebasa los cuarenta estudiantes por grupo?
  • ¿Cómo hablar de inclusión si se dejó de formar maestros de Educación Especial?

Lo que corresponde a la Educación Especial en particular, es asumirse como una medida específica y una de las diferentes modalidades educativas desplegadas por el Estado para recibir y responder dignamente a los requerimientos de estudiantes con discapacidad; le corresponde resistir, exigir su fortalecimiento y que el Estado siga formando maestros capacitados para dar respuesta a las necesidades de aprendizaje de los alumnos.

Resulta utópico, carente de ética y excluyente en sí mismo, plantear que un solo docente es capaz de responder a la pluralidad de características de diferentes poblaciones en condición de vulnerabilidad.

Formar Licenciados en Inclusión Educativa en lugar de licenciados en Educación Especial como ha decidido el Estado mexicano, se apega totalmente a intenciones economicistas donde es sólo una figura escolar la que se encarga de todo; sin embargo, esto resulta plenamente contradictorio con lo establecido en el Artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) y en la Observación General N° 4 del Comité de Discapacidad de la ONU.

Para organismos mundiales y autores de talla internacional, la Inclusión Educativa primero y la Educación Inclusiva después, es una tarea compleja que requiere la participación de todas y cada una de las figuras que conforman los sistemas educativos, donde la corresponsabilidad es un principio básico de quienes intervienen.

Entiéndase entonces, que la inclusión no es tarea de unos pocos ni responsabilidad de uno solo, sino que desde campos específicos de acción y de manera articulada, nuestras tareas se entretejen como parte del todo.

Si el Estado mexicano quiere implementar de manera exitosa, una política como la INCLUSIÓN, debe dar cumplimiento a sus principios y postulados, debe responder a las preguntas arriba planteadas y asumir que las leyes, tratados, convenciones y normativas deben asumirse en su totalidad y no únicamente el contenido que resulta útil y conveniente a la administración en turno.

Discriminación escolar en México ¿Culpa del Estado o de las escuelas?.

*Víctor Santos Catalán

La obligatoriedad de la educación en México, significa que es el Estado el responsable de impartirla cumpliendo con los criterios de laicidad, gratuidad, universalidad e inclusión; este último, quiere decir que se garantizará a estudiantes y trabajadores, todo lo indispensable para llevar acabo el acto educativo en condiciones necesarias.

Cierto es, que ningún servidor público debe impedir que cualquier niño o niña con discapacidad ejerza su derecho a la educación en el lugar que sea de su preferencia, pues en automático, incurriría en un acto de discriminación; sin embargo, juzgar una escuela pública o a su equipo docente como si fuera una unidad autónoma del Sistema Educativo Nacional, resulta injusto para ella y de riesgo para las y los estudiantes.

En todo momento, debemos tomar en cuenta condiciones de infraestructura accesible o inaccesible, conformación de equipos multidisciplinarios, personal de apoyo necesario, protocolos de actuación en situaciones extraordinarias, características aúlicas, mobiliario adecuado y material didáctico que se requiere, ya que con ello en su conjunto, es posible brindar atención escolar y educativa de manera integral.

La ausencia de uno, varios o todos los aspectos mencionados, no es responsabilidad de la escuela en sí misma, pues para serlo, debería contar con mecanismos de autogestión, toma de decisiones independientes y recursos económicos propios; y sí, lo es del Sistema Educativo Nacional, quien, tiene que ocuparse de generar esas condiciones básicas para que estudiantes con discapacidad sean bien recibidos, y no sólo pasen a ser parte de la matrícula oficial.

Aceptar a estudiantes con discapacidad en escuelas a las que el Estado no les ha proporcionado recursos necesarios para responder a sus singularidades, en el plano de lo formal, aparenta la garantía del derecho a la educación; no obstante, en el plano de lo sustantivo, o en la vía de los hechos, se encontrarán latentes actos de discriminación, marginación o exclusión en los procesos de aprendizaje y participación educativa, escolar y social.

“Queremos inclusión y no simulación”

Las y los estudiantes con discapacidad, que de manera previa, o junto a las nociones de lectura, escritura y cálculo matemático solicitadas por los modelos educativos, requieren aprender otras habilidades, y que incluso pueden llegar a ser prioridad sobre lo instrumental, al igual que sus familias, deben de tener la garantía de que sus requerimientos encontrarán respuesta en el lugar donde eligieron inscribirse.

Es importante, pensar y repensar a quien nos referimos, o de quien debemos quejarnos, cuando nos encontremos de frente con situaciones de discriminación o de exclusión. Es fácil responsabilizar a directivos escolares y a equipos docentes de primera mano, pero, los invitamos a estudiar y analizar las situaciones de manera integral y compleja.

Cuando todas las condiciones están dadas de manera favorable, y lo que existe en realidad es una negativa personal, denunciemos al maestro, directivo o cualquier otro servidor público; no se trata de justificar ni solapar actos que atenten contra los derechos humanos; simplemente, se trata de darles el tratamiento justo, correcto y de que las cosas funcionen bien.            

Educación Especial en tiempos de la “Cuarta Transformación”.

*Redacción Educación Especial Hoy

La educación en México lleva décadas dominada y sujeta a los designios de organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU); con modelos educativos descontextualizados y alejados de las necesidades reales de la población, hemos caído en una profunda crisis cuya salida se aleja cada día más de nosotros.

Aunado a esta problemática, la intervención de grupos empresariales, medios de comunicación y otros sectores poderosos en nuestro país, ha propiciado el desmantelamiento paulatino de la educación pública y un grave aumento en las brechas de discriminación, rezago y atraso.

La educación ha dejado de ser un derecho humano fundamental y una política de Estado y se ha transformado en un negocio lucrativo que hay que explotar al máximo; los alumnos, maestros y familias, son asumidos como simples ejecutores de mandatos, sin derecho a cuestionar, a manifestarse en contra o a proponer.

La nula participación de estudiantes y padres de familia en las Audiencias Públicas para la elaboración de las Leyes Secundarias es muestra clara del desinterés de los legisladores en escuchar sus demandas, necesidades y propuestas; nos enfrentamos a otra reforma basada en la simulación y los intereses particulares.

Al iniciar la nueva administración y la llamada “cuarta transformación”, las expectativas respecto al cambio educativo eran muy altas; lamentablemente, poco quedó de la iniciativa de reforma enviada por el presidente Andrés Manuel López Obrador el 12 de diciembre pasado; mientras él afirma que nuestro país ya no sigue recetas de organismos internacionales, la Reforma Educativa aprobada el pasado 15 de mayo, demuestra lo contrario y termina de imponer un modelo educativo neoliberal y mercantilista dentro del cual, el Estado se deslinda de su responsabilidad con la educación de la población.

Afirmar que fuimos engañados sería mentir, hubo señales muy claras que nos advertían sobre el rumbo que tomaría la política educativa en la actual administración; la elección de Esteban Moctezuma Barragán como Secretario de Educación Pública, fue una de las más fuertes señales de alerta, aún así, el magisterio decidió confiar en Andrés Manuel López Obrador.

En el marco de las políticas internacionales, la Educación Especial, resulta incómoda, discriminatoria, excluyente y debe ser eliminada; es así como el Estado mexicano, pretende tirar a la basura, dos siglos de historia, desarrollo, investigación
y avances que han favorecido los aprendizajes y la calidad de vida de las personas con discapacidad, trastornos del desarrollo, problemas de comunicación, problemas graves de conducta y aptitudes sobresalientes en nuestro país.

A través de la manipulación de tratados vinculantes, como la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y de la complicidad con autoridades y diversos actores implicados en la educación de este grupo vulnerable, se ha difundido la idea de que la inclusión educativa es el sustituto de la educación especial y de que no es posible la coexistencia entre ambas.

Si la educación básica es un negocio, la política de Inclusión Educativa, abre la puerta a un sinfín de posibilidades de lucro y ganancia; reducir al mínimo la oferta pública, significa fortalecer la privada.

La introducción del concepto “inclusión”, puede parecer progresista e innovador; sin embargo, es necesario leer las letras chiquitas y dimensionar sus implicaciones. Hay que precisar que la inclusión es una política de Estado y la educación especial una disciplina; ahí radica una de las principales diferencias entre ambas.

¿QUÉ SE ENTIENDE POR EDUCACIÓN ESPECIAL?

A pesar de que la Educación Especial ha transitado a lo largo de su historia, por diferentes modelos, enfoques y paradigmas (Asistencialista, Médico-Rehabilitador, Psicopedagógico, Integrador y actualmente Incluyente), no ha logrado desprenderse de la idea normalizadora, ni de la intención de que todos los sujetos entren en los estándares establecidos por la sociedad.

Recordemos, que la Educación Especial y la formación de maestros especializados en las Escuelas Normales Públicas, fue la manera en que el Estado asumió su responsabilidad con la educación de este grupo vulnerable; eliminar a esta modalidad educativa y dejar de formar maestros especialistas, constituye una violación al derecho a la educación de una población que se estima en 10 millones y que va en aumento.


“Ninguna política internacional está por encima del derecho a la dignidad humana”.

Un modelo educativo de Educación Especial, que de respuesta oportuna a las necesidades de aprendizaje de los alumnos, debe estar centrado en el sujeto, sus necesidades y en la modificación de los contextos para eliminar las llamadas Barreras para el Aprendizaje y la Participación (BAP).
Es importante conocer cada una de las condiciones que hacen que una persona requiera de atención educativa especializada y realizar programas adaptados a cada individuo.

En ese sentido, la educación especial, es la vía para que las personas con discapacidad de nuestro país adquieran las herramientas, aprendizajes y habilidades que les permitan alcanzar el máximo grado de independencia, autonomía, autodeterminación y participación social; la educación especial es un derecho de todos quienes la requieren, y es responsabilidad del Estado garantizar su permanencia, fortalecimiento y aumento en su cobertura. La educación especial, es un acto de justicia social.

Si comenzamos a hablar de comunalidad, convivencia, respeto y empatía, no es necesario hablar de inclusión porque esta ya estará dada; reconocer, valorar y celebrar las diferencias individuales, debe ser el principio rector de cualquier sociedad justa y equitativa; entender que todos merecemos vivir dignamente y caminar juntos hacía ese objetivo, es la vía para la construcción de un mejor país para todos los mexicanos.

“Educación Especial en México: crónica de un desmantelamiento anunciado”.

*Redacción Educación Especial Hoy

A lo largo de más o menos 10 años, hemos documentado, analizado y denunciado la intención del gobierno mexicano y de la Secretaría de Educación Pública (SEP), de desaparecer la modalidad de Educación Especial como oferta educativa para personas con discapacidad y necesidades específicas de aprendizaje en nuestro país. La política de Inclusión Educativa, les ha brindado el pretexto perfecto para concretar su objetivo.

Actualmente la SEP afirma que Educación Especial no desaparecerá sino que será transformada; a pesar de estar reconocida como “Modalidad” en el Artículo 8° de la Ley General de Educación aún vigente, se dice que es y siempre ha sido un “servicio”.

¿Cuál es la problemática de que sea considerada un servicio? Que se puede prescindir de él en cualquier momento.

En esta línea del tiempo, exponemos algunos eslabones de una cadena de acontecimientos que evidencian el desmantelamiento de la Educación Especial y sus servicios a nivel público, la intervención de la iniciativa privada y el papel de algunas autoridades en el proceso.

FECHA ACONTECIMIENTO
3 de mayo de 2008

Entra en vigor la Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, iniciativa mexicana.
A pesar de ser una iniciativa mexicana, nuestro país, incumple con todos los artículos y la CDPD se utiliza a conveniencia y a modo para favorecer intereses particulares.
15 de mayo de 2008 Felipe Calderón y Elba Esther Gordillo firman la “Alianza por la Calidad de la Educación”
2009 Surge el proyecto CAED o “Aulas Gilberto Rincón Gallardo” en honor al fundador de la CONAPRED; la fundación del mismo nombre impulsa dicho proyecto (Movimiento Tres Doce).
Septiembre 2012
Mexicanos Primero presenta el documento “Ahora es cuando: metas 2012-2024”
-Nuevo plan de estudios para las Escuelas Normales 2013 (se retrasó)
-Concluir la reforma a las Escuelas Normales 2017 (se retrasó)
-Obligatoriedad de la Educación Inicial y rediseño del CONAFE 2019
-Diseño de las metas 2024-2036 en 2022
2013 Se aprueba la Reforma Educativa del Pacto por México en solo 10 días. Se establece la evaluación punitiva y el régimen de excepción laboral para el magisterio.
13 de septiembre de 2013 Violento desalojo del plantón magisterial en el Zócalo de la CDMX/ Inicia organización y movilización en 4 de las Escuelas Normales de la CDMX.
Octubre 2013 Inicia el paro estudiantil en la ENE y se intensifican los rumores de la desaparición de Educación Especial y la Reforma a las Escuelas Normales. Autoridades y maestros acusan a los alumnos de mentirosos y afirman que nada pasará.
26 de septiembre de 2014
Ayotzinapa: crimen de Estado y atentao contra el normalismo en México.
Ataque y desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, Guerrero.
-El Estado sigue sin dar
27 de octubre de 2014 El Comité de Discapacidad de la ONU, emite su informe sobre México. Advierte:
“Preocupación por la persistencia del modelo de Educación Especial”.
25 de septiembre de 2015 150 líderes mundiales, aprueban el documento: Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
*ODS 4: Educación Inclusiva.
2015 a 2016 CDMX:
Transformación de las USAER en UDEEI y desaparición de CAPEP.
-Se reduce el campo de acción e intervención de los maestros de Educación Especial.
-Se considera discriminatorio brindar atención personalizada a los alumnos que lo requieren.
-Aumento en la carga administrativa.
Abril 2018 La SEP emite la convocatoria de ingreso a las Escuelas Normales, ofertando la Licenciatura en Educación Especial. Los alumnos de nuevo ingreso son engañados, se les imparte una Licenciatura para la que no concursaron ni se inscribieron.
14 de julio de 2018 Publicación del Acuerdo Secretarial 14/07/18 mediante el cual se establecen los nuevos planes de estudio de las Escuelas Normales Públicas. En el Anexo 15, se establece el plan de estudios para la Licenciatura en Inclusión Educativa y se elimina la formación de maestros de Educación Especial.
Agosto de 2018

Alumnos y maestros de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana (BENV), protestan contra el plan de estudios 2018 y la Licenciatura en Inclusión Educativa.
La Honorable Junta Académica, realiza una investigación donde se demuestran las irregularidades y deficiencias de dicho plan de estudios.
El Estado está formando Técnicos Superiores Universitarios y no Licenciados.
3 de octubre 2018 La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), emite la determinación al Amparo 714/2017, estableciendo que la Educación Especial excluye, segrega, discrimina y es anticonstitucional/ Ordena el traslado de los alumnos con discapacidad a las aulas regulares. 137 personas con autismo, a través de las organizaciones:
-Centro de Atención Infantil Piña Palmera
-Iluminemos de Azul (Movimiento Tres Doce)
22 de octubre de 2018

Inicia el paro estudiantil en la ENE, en protesta por la eliminación de la Licenciatura en Educación Especial.
El movimiento estudiantil resiste los ataques constantes de autoridades y maestros coludidos con ellas.
20 de noviembre de 2018
Presentación del Movimiento Tres Doce, autores de la Estrategia Nacional de Inclusión Educativa
AC’s, ONG´s, empresarios y medios de comunicación.
7 de enero de 2019 Ruptura del paro en la ENE, confrontación entre alumnos provocada por autoridades y maestros. No se dio solución al conflicto.
5 de febrero de 2019 El presidente Andrés Manuel López Obrador anuncia que no se otorgarán recursos a organizaciones, fundaciones o AC’s, Incluidas las conformadas por personas con discapacidad o que ofrecen servicios a esta población.
20 de marzo 2019
Movimiento Tres Doce presenta la propuesta “Acceso Efectivo a la Educación Inclusiva” en la SEP; propuesta avalada y cuya implementación ya se está trabajando.
*Objetivo g: Concluir la transición del modelo de Educación Especial e integrativo hacia uno de educación inclusiva, que contemple a la Educación Especial e integrativa como base y respaldo en casos específicos.
27 de marzo de 2019 Las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales, aprueban en lo general y en lo particular la iniciativa de Reforma Educativa, en el “inciso f”, fracción II del Artículo 3° Constitucional, se establece “el derecho a recibir Educación Especial en todas sus modalidades”. *El dictamen ya aprobado, se modifica.
La Reforma Educativa se amolda a los intereses de grupos empresariales y organismos internacionales, dando continuidad a las políticas neoliberales.
31 de marzo de 2019 Mexicanos Primero presenta su propuesta para eliminar a Educación Especial y Educación Indígena del Artículo 3° Constitucional.Propuesta avalada por CONAPRED, COPRED, SIPINNA, Transversal y Yo También AC.
25 de abril de 2019 El pleno de la Cámara de Diputados aprueba en lo general y en lo particular, la iniciativa de Reforma Educativa con un dictamen cambiado, Educación Especial es eliminada del “inciso f” y relegada al decimoctavo transitorio.
9 de mayo de 2019 El Senado de la República aprueba la iniciativa de Reforma Educativa en segunda vuelta Pasa a los congresos locales.
10 de mayo de 2019
Esteban Moctezuma Barragán, se reúne en la Benemérita Escuela Nacional de Maestros (BENM), con los directores de las 5 normales de la CDMX, la directora de la DGENAM y otras autoridades educativas.
Días después, cuatro de los directores anuncian que dejarán su cargo para dar paso a una elección democrática, hasta la fecha no ha sucedido.
14 de mayo de 2019 17 congresos Locales aprueban la iniciativa de Reforma Educativa Está lista para publicarse e implementarse.
15 de mayo de 2019 Publicación de la Reforma Educativa en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

-Artículo 3°/ Fracción II/ Inciso f: se establece que el sistema educativo será inclusivo.
-Decimoctavo transitorio: se establece que el gobierno tendrá 180 días para elaborar e implementar una Estrategia Nacional de Inclusión Educativa (la cual ya estaba elaborada y aprobada por la SEP); la Educación Especial se impartirá “en casos excepcionales”.
16 y 17 de mayo de 2019 Se realiza el Congreso Nacional para el Fortalecimiento de las Escuelas Normales en Toluca, Estado de México. Escuelas de diferentes estados de la República evidencian las deficiencias de los planes de estudio 2018.
31 de mayo de 2019
La comunidad de la ENE decide restablecer la Licenciatura en Educación Especial
Autoridades, la directora, administrativos y algunos maestros desconocen los acuerdos e intentan imponer el plan 2018 a toda costa.
7 de junio de 2019 Esteban Moctezuma Barragán declara en una entrevista que la Estrategia Nacional de Inclusión Educativa, será trabajada e implementada por la SEP y el Movimiento Tres Doce El Secretario de Educación, aclara que las mesas de diálogo y las reuniones serán privadas y sin participación de la comunidad de las escuelas públicas.
24, 25 y 26 de junio de 2019


Audiencias Públicas para la elaboración de las Leyes Reglamentarias de la Reforma Educativa/ Congreso de la Unión.
*Se adjunta vídeo de la participación del maestro Víctor Santos Catalán en la audiencia del 26 de junio.
-24: Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros.
-25: Ley del organismo que sustituirá al INEE
-26: Ley General de Educación y otros ordenamientos (Art. 39 y 41)
4 y 5 de julio de 2019 Se realiza otra edición del Congreso Nacional para el Fortalecimiento de las Escuelas Normales, sede San Luis Potosí. En la minuta de acuerdos, queda registrado de que Licenciatura en Inclusión Educativa no cuenta con los créditos suficientes para ser considerada Licenciatura.
Julio 2019 Comienzan las mesas de trabajo para la implementación de la Estrategia Nacional de Inclusión Educativa.
El colectivo Educación Especial Hoy es invitado a participar en las mesas 3 y 4.
1. Equipamiento
2. Infraestructura
3. Modelo Educativo
4. Formación Docente y Capacitación
5. Acciones para la no discriminación
6. Formación para el trabajo e inclusión laboral
7. Sensibilización y comunicación
8. Financiamiento y presupuestos
1ª Quincena agosto 2019 Se espera que las Leyes Reglamentarias ya estén aprobadas para su implementación y en el ciclo escolar 2019-2020 Dará inicio la “Nueva Escuela Mexicana”.
Participación del maestro Víctor Catalán en la audiencia sobre la Ley General de Educación, una defensa de la Educación Especial por parte de una persona que debe su desarrollo personal y profesional a ella.

Es definitivo que Educación Especial debe transformarse, pero debemos estar atentos y pelear por que los cambios sean favorables para quienes requieren de atención educativa especializada y no se reduzcan los servicios ni la presencia de los maestros al mínimo; el derecho de las personas con discapacidad a recibir la educación que necesitan para su desarrollo, debe respetarse.

Es nuestro deber como maestros, personas con discapacidad, familias y cuidadores, exigirle al Estado que asuma su responsabilidad con la educación de todos los grupos en situación de vulnerabilidad, fortaleciendo al Sistema Educativo Nacional y generando las condiciones para garantizar el aprendizaje y participación de todos los mexicanos.

“Sin Educación Especial, no habrá Inclusión Educativa”.

Sobre “El cazo de Lorenzo” y la negación de la diferencia.

*Redacción Educación Especial Hoy

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A principios de este año, a raíz de una junta de Consejo Técnico Escolar (CTE), se viralizó el video “El caso de Lorenzo”, como ejemplo de inclusión y aceptación de las personas con discapacidad.

Sin embargo, Víctor Santos Catalán, maestro de Educación Especial y persona con discapacidad visual (ceguera), manifestó una opinión contraria a la de la mayoría, expresándola en esta pequeña reflexión:

¡Ay Lorenzo, amigo mío!

Quiero comentarte que el viernes pasado nos presentaron tu video, y honestamente me quedé preocupado.
No sé si estés de acuerdo conmigo, pero me parece terrible que se difunda la idea de que tu circunstancia es una carga que hay que arrastrar y esconder; que sólo puedes relacionarte con alguna persona, que es cariñosa, amorosa y sensible; y que para estar visible en nuestro mundo, debes guardar tu diferencia en una bolsa.

¡Ay amigo! creo que esa no es la forma de colocarte en el lugar digno que mereces, pues nuevamente tú y tu diferencia fueron el problema.
Pienso que para ti amigo, sería de mayor utilidad que nosotros aprendiéramos a convivir contigo, aprendiéramos a respetarte y a quererte como eres, y que aprendiéramos a construir mundos donde tú y tu cazo estuvieran en paz como parte de la normalidad.

Afortunadamente no estuviste en mi consejo técnico, porque te ahorraste las expresiones humillantes: ¡pobrecito!, ¡qué feo estar así!, ¡ay sí amiga, que bueno que existen quienes los ayudan! 
Amigo, si tu sentir coincide con el mío, te pido disculpas en nombre de quien le correspondería hacerlo por presentarte con la intención que lo hizo.

Es a través de videos como este, que la Secretaría de Educación Pública (SEP), difunde entre los maestros, la visión de lo que hemos llamado “Inclusión a la mexicana”; una visión errónea y reducida, donde se niega a la diversidad humana y las diferencias individuales, se ignoran las necesidades educativas del sujeto y se impone una cultura donde cualquier persona que esté fuera del estandar de “normalidad”, no tiene cabida en la sociedad.

¿Tú qué opinas?

¡México necesita más maestros de Educación Especial!

*Redacción Educación Especial Hoy

Vivimos una época convulsa en el Sistema Educativo Mexicano, la Reforma Educativa recién aprobada, nos ha dejado un mal sabor de boca y la certeza de que las problemáticas se agravarán; la decepción es cada vez mayor y es claro que nos enfrentamos a una amenaza privatizadora que se ha fortalecido a lo largo de los años.

Educación Especial es una de las disciplinas más afectadas y los cambios que están por implementarse, apuntan a su desaparición o reducción al mínimo; el desmantelamiento de esta modalidad, se ha ejecutado de manera paulatina durante por lo menos diez años.

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En artículos anteriores, hemos expuesto lo que hay detrás de los intentos de eliminarla a nivel público y quienes se beneficiarían, si permitimos que su plan se concrete.

A pesar del tiempo, las tensiones, los debates y los argumentos; no hemos logrado trascender del conflicto y establecer la clara diferencia entre Educación Especial e Inclusión Educativa. La primera como disciplina y la segunda como política de Estado.

La Educación Especial, es un campo disciplinar complejo y una medida específica para la inclusión de alumnos con discapacidad, problemas de aprendizaje, aptitudes sobresalientes, problemas graves de conducta y trastornos del desarrollo; su trabajo se centra en favorecer los aprendizajes, las habilidades para la vida y la independencia de los alumnos que la requieren.

Con más de dos siglos de historia, desarrollo y avances, la Educación Especial está más allá de los cambios en materia educativa y es indispensable para alcanzar la inclusión de este sector vulnerable de la población. Es por eso, que nuestro país necesita más maestros capacitados para dar respuesta a las necesidades educativas de las personas con discapacidad.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 15% de la población mundial está en condición de discapacidad y la tasa va en aumento. En México, no tenemos una cifra real ni aproximada del número de personas con discapacidad, pero de acuerdo a las cifras de la OMS, por lo menos 10 millones de mexicanos estarían en esta condición.

¿Cuántas de esas personas están en edad escolar y cuántas asisten a la escuela?

Las cifras estadísticas del Sistema Educativo Nacional (SEP, 2018) señalan que la población de alumnos en Educación Básica (EB) en el ciclo escolar 2017 – 2018 fue de 25, millones 447,467 alumnos, por lo que, y de acuerdo a la OMS en las escuelas deberíamos tener 3, millones 750,000 alumnos con algún requerimiento de Educación Especial y no 612, mil 039 que reporta la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Esto advierte que: más de 3 millones de niños y jóvenes con algún requerimiento de Educación Especial, en edad de Educación Básica, NO HAN SIDO DETECTADOS NI ATENDIDOS POR LA SEP.

Esta cifra debe multiplicarse en número de personas beneficiadas, ya que los maestros de Educación Especial, también brindan su servicio a los padres de familia y a los maestros de Educación Básica.

De los 612 mil 039, que asisten a la escuela ¿Cuántos realmente ejercen su derecho a la educación?

En su Artículo 24, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD), establece lo siguiente:

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Si no hay maestros de Educación Especial ¿Quién brindará los apoyos educativos a los alumnos con discapacidad?

Lo establecido en la CDPD está lejos de cumplirse en nuestro país, los recortes al presupuesto destinado a la educación, la corrupción dentro de la SEP y la nula voluntad política para solucionar la problemática; apuntan a un retroceso y no a la mejora que nos prometieron.

Durante los últimos años, la labor e intervención de los maestros de Educación Especial se ha visto cada vez más limitada; las carencias de infraestructura, herramientas, materiales y equipos multidisciplinarios, constituyen una barrera para la realización de su trabajo. La SEP no contrata a suficientes maestros ni imparte las cuatro áreas de formación de la Licenciatura en Educación Especial en todas las Escuelas Normales de Especialización del país; a raíz de la implementación del plan de estudios 2018, se eliminó la formación de maestros de Educación Especial y se sustituyó por la Licenciatura en Inclusión Educativa; una formación incompleta, vacía y que no ofrece a los alumnos las herramientas necesarias para la atención a alumnos con requerimentos de EE.

Después de meses de lucha estudiantil y resistencia a los embates de la autoridad, las Escuelas Normales de Xalapa, CDMX y Oaxaca, lograron restablecer la LEE.

En el resto del país, la desaparición de la LEE, es un hecho doloroso, grave y que vulnera el derecho a la educación de las personas con discapacidad; un golpe fulminante para esta disciplina y evidencia del desprecio de la SEP hacía ella.

La malinterpretación y manipulación de políticas educativas internacionales y descontextualizadas de la realidad de nuestro país, han hecho que el Estado y la SEP, asuman que la Inclusión Educativa es un sustituto de la Educación Especial, que son opuestas, que no pueden coexistir y que la sustitución de una licenciatura por otra, garantizará que todas las personas con discapacidad ejerzan su derecho a la educación.

Gravísimo error…

Es necesario entender, que garantizar la presencia de todos los alumnos en las escuelas, no nos convierte en incluyentes; garantizar que ejerzan su derecho a aprender y a participar, sí. Cuando reducimos la inclusión a accesibilidad, ajustes razonables y diseño universal, estamos condenando a la exclusión a los alumnos con necesidad de apoyos más intensos, apostando por la normalización de los individuos, negando la diferencia y desconociendo la diversidad humana.

El panorama parece ser poco alentador para alumnos, maestros y padres de familia; sin embargo, mientras existan personas con requerimientos de apoyos específicos; nuestra disciplina seguirá existiendo y los maestros especializados seguiremos siendo necesarios. ¡México necesita y necesitará maestros de Educación Especial!

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